La información que nos proporciona el cliente, respecto al método y al tiempo en el que se depiló por última vez, no es suficiente. Debemos cerciorarnos de que lo que dice es verdad...o no. ¿cómo lo haremos?
El pelo nos lo dirá. Nos proporcionará las pistas necesarias para comprobar que no nos ha mentido. Pero ¿qué interés tendría en mentir? Uno de los motivos principales, es no haber seguido nuestras recomendaciones.
Al cliente, hay que advertirle de que:
1.- NUNCA deben utilizarse métodos de avulsión o de supresión del pelo (cera, pinzas, maquinillas que extraen los pelos, etc)
2.- NO RASURAR, ya que el pelo que procede de un folículo telógeno, permanecerá a ras de piel, sin que podamos tratarlo. Sabremos que está por el sentido del tacto, pero será muy difícil y muy arriesgado para la piel, intentar tratarlo.
3.- Sólo se recomendará CORTAR el tallo del pelo, con tijera. El recorte de tijera, dejará suficiente segmento de tallo para que podamos tratarlo sin riesgo, a la vez que la cliente, se sentirá más cómoda.
Si el cliente afirma que lleva un tiempo utilizando métodos supresivos y su piel presenta algo parecido a lo que muestra la ilustración, estará diciendo la verdad.
Iniciar el tratamiento en estas condiciones supone un grave riesgo para la piel y muy malos augurios para una apariencia de éxito. TODOS ESTOS FOLÍCULOS TRATABLES, presentan un estadío de anágeno VI, los que no pueden ser tratados, anágeno V (tallo a la altura del ostium folicular).
A.-Folículos con máxima profundidad.
B.-Mayor área a lesionar.
C.-Mayor tiempo de cicatrización.
D.-Mayor tiempo de riesgo de hiperpigmentaciones con las exposiciones solares.